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viernes, 22 de mayo de 2020

LA REENCARNACIÓN DEL LOBO

Capítulo 1

       LA REENCARNACIÓN DEL LOBO

       Me arrastré como  pude a la sombra de un frondoso sauce. No era la primera vez que moría, pero siempre era doloroso y triste dejar una vida. Solté un quejido tenue e intenté concentrarme en mi respiración, pero mi mente me traicionó por enésima vez. 

    Llevé mi hocico húmedo hasta mi pata herida y el mero contacto me hizo estremecer. Sentía la quemazón del veneno avanzando por mi cuerpo con una rapidez tranquilizadora. En cualquier momento alcanzaría mi corazón y podría comenzar de nuevo.

   Pensé con nostalgia en mi antigua manada. Hacía tiempo que todos habían muerto ya, por lo que nadie me echaría de menos. No era más que un lobo solitario que moriría en completa soledad. Nadie sabría nunca por el tormento que estaba pasando en esos momentos previos a la transición.
Posiblemente, ningún ser me recordaría y era mejor así. Empezar de cero siempre era más sencillo cuando no quedaban vínculos que me atasen al pasado vivido ya que por más que se quiera no se puede volver él.

   Mentiría si dijese que no lo había intentado ya, pero el tiempo solo transcurre en línea recta durante el transcurso de una vida. Cualquiera que haya transicionado unas cuantas veces podría notar que tras la muerte el tiempo y el espacio se vuelven erráticos y es imposible descubrir en qué lugar, momento y especie se renacerá.

   Sentía como mi respiración se iba ralentizando. Es curioso que para alguien que ansía la muerte un segundo pueda durar casi una eternidad. Mi alma humana sonrió con burla. Nadie en su sano juicio imaginaría que un lobo moribundo pudiese filosofar sobre la vida y la muerte, o sobre cualquier cosa por más mínima que fuera. En definitiva, no es algo que se espere de un animal y mucho menos de uno salvaje.

   Había vivido más vidas de las que podía recordar. Algunas veces volvía a ser humano y muchas otras no, como dije era algo que yo no había podido descifrar. La primera vida que recordaba aunque ahora bastante borrosa, había sido la de un humano, pero no puedo estar completamente seguro de que no hubiese pasado por otras vidas anteriores, quizás un poco menos complejas.

   Una vez había conocido a un hombre que se jactaba de sabio y estaba convencido de que había inventado un mecanismo elíptico basado en los datos que yo le había dado. Me había jurado que luego de aquella vida volvería como un cóndor de las cordilleras. En aquella vida, le creí. No tenía motivos para desconfiar de él y me daba certezas, algo que yo ansiaba encontrar. Debo haber sido la primera ardilla bebé completamente decepcionada por no poder resolver el misterio de la vida.

   Me dejé vencer por el cansancio de quien ya está cansado de luchar. Un profundo sueño se apoderó de mí y mi alma se despidió del cuerpo de aquel lobo viejo que la había refugiado durante tanto tiempo. El dolor físico desapareció por completo y le abrió las puertas a la incertidumbre de no saber qué iba a suceder.

   Creo que no hay nada más indefenso que un alma desnuda que vaga sin cuerpo por los confines de la nada misma. Me dejé llevar por aquel principio que maneja todas las cosas y que pronto me anclaría en otro cuerpo terrenal. Así sucedía siempre, una y otra vez. 

   Me pregunté una vez más por qué yo entre tantas almas no podía tener el privilegio de dejar de existir. Nunca, en todas mis vidas, había conocido a alguien con una condición tan extraña como la mía.  

   De pronto, como si fuese la respuesta que había estado buscando, se me ocurrió una hipótesis que el silencio mismo confirmó para mí en medio de la infinita inexistencia. Quizás durante todo ese tiempo no había sido más que un sueño de un universo que estaba aprendiendo a vivir. 

sábado, 29 de diciembre de 2018

SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA

                 Aportes de Sócrates, Platón y Aristóteles a la educación

   Sócrates, Platón y Aristóteles fueron tres grandes pensadores griegos que hicieron enormes aportes científico-filosóficos en diversas áreas, entre ellas, a la educación. Platón fue discípulo de Sócrates y Aristóteles a su vez de Platón.
   Carlos T. Bernheim (2008) expresó que el filósofo de la Antigua Grecia, Sócrates (470 – 399 a. de C.) renunció a llamarse a sí mismo sabio, puesto que él no pretendía conocer la verdad absoluta de todo y se autodenominó filósofo. Para él un filósofo no es quien posee toda la verdad sino aquél que pretende obtener sabiduría. El filósofo es consciente de que es ignorante, mientras que los sabios o sofistas poseen una doble ignorancia al ignorar que lo eran en ciertas cuestiones.
   Carlos T. Bernheim (2008) desarrolló en su texto que las ideas de Sócrates representan el primer gran sistema filosófico del mundo y se dieron a conocer a través de 28 Diálogos que escribió Platón (427 – 347 a. de C.) quien fue su discípulo durante 20 años. Sócrates introdujo el término mayeútica a la filosofía. Para él, el oficio del educador o maestro es ayudar a sus alumnos o educandos a extraer el conocimiento que ya tienen en su mente. Los estudiantes no perciben ese conocimiento hasta que el maestro lo va extrayendo por medio de preguntas muy hábilmente formuladas. A este método pedagógico se lo conoce como diálogo socrático. En materia de educación    Sócrates sostenía que la virtud se puede enseñar y aprender, preocupándose por el estudio del ser humano más que por el estudio de la naturaleza.
   Carlos T. Bernheim (2008) sostiene que para Sócrates para que un educador pueda enseñar, primero debe saber. Sócrates, como filósofo es consciente de lo que no sabe y está en constante búsqueda del conocimiento, mientras que los sofistas viven en la ilusión del saber.
   Según Charles Hummel (1994) la pedagogía socrática se aparta de la enseñanza tradicional en la que el maestro transmite sus conocimientos y el alumno los asimila con pasividad. Por el contrario, ésta es una pedagogía activa y dialógica. Tanto el educador como el alumno cooperan en la búsqueda del saber. A través de preguntas y respuestas que llevan a la reflexión, ambos se entregan a la búsqueda de adquirir el conocimiento.
   Platón fundó su propia escuela, la Academia, y enseñó allí durante casi 40 años a ilustres pensadores entre los cuales destacó su discípulo,  Aristóteles (384-322 a. de C.).  Carlos T. Bernheim (2008) nombra algunos datos importantes de la vida de Platón que él mismo desarrolla en el Protágoras. Se sabe que vivió durante el período de transición de la Grecia Clásica al Helenismo y la decadencia de la Atenas de Pericles. Cuando era pequeño recibió la educación normal de los varones griegos de su tiempo, las mujeres en la Antigua Grecia eran educadas en el hogar. Acompañado por un esclavo al que se llamaba pedagogo asistió a una escuela privada ateniense. Cabe aclarar que no existían las escuelas públicas. Aprendió a leer, a escribir y a calcular, memorizó poesía griega y “La Ilíada” y “La Odisea” del poeta Homero, aprendió a cantar y a tocar la cítara y se ejercitó físicamente. A los 20 años de edad se convirtió en el discípulo más destacado de Sócrates. Durante 20 años permanecieron juntos hasta que en el 339 a. de C. Sócrates falleció debido a sus desacuerdos con la democracia ateniense. Este hecho fortaleció las ideas antidemocráticas en Platón.  
   Carlos T. Bernheim (2008) explica que en la Academia, la escuela que fundó Platón, se estudiaba matemática, ciencias naturales, ética, metafísica y ciencias políticas. Su sueño era formar allí a reyes filósofos. La Academia continuó existiendo hasta el 529 después de Cristo.
   Por otro lado Carlos T. Bernheim (2008) aclara que mientras que al principio las ideas de Platón sobre pedagogía estaban fuertemente influenciadas por las de Sócrates, a lo largo de su vida se va desplazando cada vez más hacia una concepción política de la educación. Sus ideas políticas y educativas están ampliamente desarrolladas en sus obras: “La República” y “Las Leyes”. En primera, Platón plantea una utopía en donde las ideas que según él son inmutables y perfectas son más reales que las cosas del mundo que son mutables e imperfectas. Aquí la educación aparece como baluarte contra el cambio y la subversión, a diferencia de las teorías educativas actuales.  Mientras que en “Las Leyes”, elabora un detallado tratado de legislación para una ciudad ideal.
   Carlos T. Bernheim (2008) expuso algunos conceptos de Platón que se adelantaban a sus tiempos, pues él proclamaba igualdad de sexos en tiempos en donde las mujeres eran relegadas a las tareas domésticas. Para el filósofo en su ciudad ideal las mujeres podían ser educadas y luchar en las guerras de la misma forma que los hombres. Proponía una educación para todos y todas los miembros de la clase de los guardianas y una formación para artesanos y comerciantes limitada a un mero aprendizaje. Los esclavos quedaban por fuera de su visión educadora.
   “La Polis de Platón es una ciudad esencialmente educativa, creada para la educación. Sólo puede durar a condición de que todos los ciudadanos se hayan beneficiado de una educación que les haga capaces de tomar decisiones políticas razonables” (Bernheim, 2008, p.44).
   Platón fue, en palabras de Carlos T. Bernheim (2008), el primero en desarrollar una teoría sistemática de la educación estableciendo las reglas fundamentales desde donde se ha desarrollado todo pensamiento tanto filosófico como educativo. Además se convirtió en el filósofo más influyente en occidente conservándose cerca de 80 de las 400 obras que se cree que escribió.
   Para Platón “la verdadera educación se debe inculcar sólo en aquellos que pueden sacar ventaja de la misma, y ha de ser primordialmente responsabilidad del Estado”. El Estado decide “quiénes han de recibir esa educación (…) y se hacen juicios sobre sus capacidades intelectuales; los más aptos siguen adelante y los ineptos se hacen a un lado” (Bernheim, 2008, p.45-46).
   El tercer gran filósofo griego del que habla Carlos T. Berneheim (2008) en su obra es Aristóteles quien estudió en la Academia con Platón y perfeccionó sus estudios en Assos. Además, fue maestro de Alejandro Magno de Macedonia cuando era joven.
   Según Carlos T. Berneheim (2008) Aristóteles es fundador de la teoría del conocimiento pues para él, la ciencia, la filosofía y la educación se vinculan íntimamente. Para Aristóteles la educación es indispensable para que el ser humano pueda realizarse y alcanzar el bien supremo que sería la felicidad, aquello a lo que todos aspiran. Un hombre feliz es un hombre virtuoso y la virtud sólo se adquiere a través de la educación ya que ella le brinda lo que se consideraban buenos hábitos.
    “La libertad es una finalidad última de la educación, ya que no hay felicidad sin libertad (…) La verdadera felicidad reside en la vida consagrada a la filosofía, a la contemplación” (Bernheim, 2008, p. 49). De esta forma el hombre alcanza felicidad individual, pero también social ya que con ciudadanos educados, para Aristóteles, se logra una polis virtuosa y estable. La educación sería por lo tanto responsabilidad del legislador, del Estado (trátese de un Estado democrático o no).
   Carlos T. Bernheim (2008) sostiene que tanto Platón como Aristóteles piensan en un sistema de educación que podríamos asociar a lo que hoy se llama educación permanente en dónde se educa durante toda la vida. Ambos filósofos organizan a la educación en períodos de siete años. Si bien en las polis la enseñanza era privada, Platón y Aristóteles pensaban en una educación pública e igual para todos. Sin embargo, Aristóteles no menciona el rol del docente en sus obras.
   “Aristóteles distingue dos categorías pedagógicas que se completan: la educación por la razón y la educación por los hábitos. (…) Para él, estos términos significan lo que actualmente llamaríamos “pedagogía activa””. (Bernheim, 2008, p. 53).
   En cuanto al educando para Aristóteles, según Carlos T. Bernheim (2008), no es alguien que sufre pasivamente, sino que aprende por medio de la acción y esta acción proporciona placer al alumno. Las ideas de Aristóteles de este modo aparecen adelantadas para su época ya que coinciden con las visiones de los pedagogos actuales.

Referencia Bibliográfica:
Bernheim, C. (2008). Panorama general sobre la filosofía de la educación. EDITORIAL HISPAMER. P.35-53        

Capítulo 30: El poder detrás del poder

Capítulo 30: El poder detrás del poder    Los magos y brujas que integraban el séquito de mi madre se arrodillaron y colocaron sus velas ...