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martes, 9 de julio de 2019

FUEGO FATUO

                                         FUEGO FATUO
    La lluvia borraba mis pasos mientras me alejaba corriendo lo más rápido posible en dirección al bosque, alejándome del lago, alejándome de aquella luz pálida. Me adentré en la espesura ignorando los rasguños que las ramas desnudas de los árboles me hacían en la piel y la lluvia helada que empañaba mis anteojos.
   Corrí durante lo que me parecieron horas. Cuando ya no pude más me detuve en busca de aire y sólo entonces reparé en el ardor que sentía en la garganta y en los fuertes calambres que recorrían mis piernas. Un paneo rápido a mi alrededor fue suficiente para descubrir que me hallaba completamente perdido. Me había ganado el miedo y al huir no había tomado la precaución de seguir el sendero. Al menos estaba con vida, por ahora. Dudaba que Dustin y Alec corrieran con la misma suerte. La esfera luminosa que había salido del lago se los había tragado.
   En mis dieciocho años de vida jamás había visto algo así y estoy seguro de que mis amigos tampoco. Tenía cierta semejanza a una medusa gigante, pero era más brillante, más letal. A pesar de mis súplicas ellos habían corrido por el muellepara ver más de cerca la luz pálida que había emergido del centro del lago y comenzaba a levitar en nuestra dirección. Se movía cada vez más rápido. Me habían llamado cobarde, pero si no hubiera sido precavido esa cosa también me habría absorbido.
    En ese instante fui completamente consciente de lo que había sucedido. Se me hizo un nudo en la garganta y los ojos se me llenaron de lágrimas. Mis mejores amigos, mis únicos amigos en todo el mundo se habían ido para siempre, habían sido devorados por aquel luminoso ser.
   Abrumado por la pena, el miedo y el cansancio me dejé caer sobre la tierra húmeda apoyando mi espalda contra un árbol centenario. La lluvia menguaba poco a poco, pero la oscuridad y el frío me envolvían por completo.
   Me preguntaba cómo le diría a los padres de Dustin y a la madre de Alec lo que había ocurrido. Me preguntaba si saldría alguna vez del bosque para poder contarlo. Aunque las ideas que surcaban mi mente resultaban cada vez más pesimistas me fui quedando dormido.
   Soñé con mi muerte y con la de mis amigos y soñé con aquella luz que me había quitado todo.
   Una luz brillante sobre mis ojos hizo que me incorpore de un salto. Esperaba lo peor, pero estaba dispuesto a enfrentarme con uñas y dientes a esa cosa y a luchar por mi vida. Suspiré aliviado al notar que era la luz de una linterna. La policía me había encontrado.
   Supuse que me darían una frazada y alguna bebida caliente antes de preguntarme qué había ocurrido. Seguramente, mis padres me estarían esperando en la carretera muy preocupados al no saber de mí. Sin embargo, nada de eso sucedió. En vez de envolverme con una manta me colocaron unas esposas heladas y me arrestaron por el cargo de asesinato doble. Habían encontrado los cuerpos de mis amigos en la orilla del lago junto a mi mochila y yo había huído.
   Ni la policía, ni el juez, ni el jurado, ni la familia de mis amigos, ni siquiera la mía creyó nunca mi historia. Me dieron una condena de cuarenta años. Salí en veinte por buena conducta pero la padecí como si hubiese sido de ochenta. Aquel anochecer espectral perdí a mis amigos, a mi familia, mi libertad, mi juventud, toda mi vida por culpa de aquella luz.
  Tras recuperar mi libertad regresé muchas veces a aquella playa. Quería demostrarles a todos que mi historia era cierta, quería probarme a mí mismo que no me había vuelto loco, pero jamás la volví a ver.
  Un anciano me contó una vez una leyenda que circulaba por la zona. Algunos la llamaban “luz mala”, otros “fuego fatuo”. Decían que aquello jamás aparece dos veces en un mismo sitio y que si alguien tiene la mala fortuna de encontrarselo debe  huir lo más rápido que pueda o de lo contrario no vivirá para contar la historia. Puedo dar fe de aquellas palabras. Aunque nunca pude estar seguro si aquella leyenda probaba mi historia o si por el contrario fui yo mismo quien la comenzó.
         

   ALEJANDRA ABRAHAM

sábado, 5 de enero de 2019

EDUCANDO PARA LA LIBERTAD LATINOAMERICANA


   Carlos Tünnerman Bernheim desarrolla en “Panorama general sobre la filosofía de la educación” los aportes pedagógicos de diferentes pensadores. Tomando su texto como material de apoyo, en este trabajo se intentará analizar y comparar las ideas de tres pensadores latinoamericanos: José Martí, Simón Bolivar y Domingo F. Sarmiento.
   José Martí concibe a la educación como una tarea prioritaria de los pueblos y de los gobiernos. Sólo a través de la educación los países pueden alcanzar grandeza, prosperidad y libertad, decía. Agregaba que un pueblo instruido será siempre fuerte y libre. El pueblo más feliz, para Martí, será el que tenga mejor educados a sus hijos tanto en la instrucción del pensamiento como en la dirección de sus sentimientos.
   Para Martí (Bernheim, 2008) “Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente hasta el día en que muere; es ponerlo al nivel de su tiempo; es prepararlo para la vida”. En esta concepción de las finalidades de la educación Bernheim plantea que Martí plasma una visión que se corresponde a visiones muy actuales de la educación. Hoy en día la UNESCO avala que “educar es preparar al hombre para la vida”.
   Para Bernheim (2008), Martí se anticipó a su tiempo con el concepto actual de educación permanente puesto que decía que la educación comienza con la vida y no termina hasta la muerte. Es decir, que fue uno de los pioneros en pensar una educación pensada para todas las etapas del desarrollo humano. En 1875 escribió que la educación no es fructífera a menos que sea continua y constante.
   En un artículo para el diario La Nación de Buenos Aires publicado en 1886, Martí criticó a las escuelas de la época. Allí sostuvo que las escuelas eran talleres de memorizar, en donde los niños languidecen año tras año “en estériles deletreos, mapas y cuentas”. Criticó la autorización de los castigos corporales y la falta de cariño entre maestras y alumnos. Consideraba que  la enseñanza tenía que ser un acto de infinito amor y despreciaba la violencia que allí se ejercía.
   Al mismo tiempo que desarrolla su inteligencia, el educando debe desarrollar sus cualidades de amor y de pasión. La instrucción primaria debía cambiar, pues Martí pensaba que debía pasar de ser verbal a experimental, de retórica a científica y que tenía que enseñarse al mismo tiempo que el abecedario de las palabras, el abecedario de la naturaleza. Además, creía de suma importancia que se formasen hombres buenos, útiles y libres en toda América.
   Bernheim (2008) resalta la distinción que hace Martí entre instrucción y educación. Mientras que la instrucción hace referencia a los pensamientos la educación guarda estrecha relación con los sentimientos. Ambas deben darse en forma conjunta puesto que la inteligencia realza a la moral.
   La educación práctica y la formación espiritual también debían desarrollarse en forma conjunta. Martí consideraba a la escuela una fragua de espíritus. En cuanto a la educación, Bernheim (2008) expone que Martí  consideraba aberrante la separación entre la educación que se recibe en una época y la época misma. Martí concebía a la educación como la “preparación del hombre para la vida” y “la conformación del hombre a su tiempo”. “La educación representa para el individuo la conquista de su autonomía, su naturalidad y su espiritualidad” (Bernheim, 2008).
   Bernheim, (2008) también analiza los pensamientos de Bolívar quien consideraba que en las escuelas se debía educar  para la ciudadanía, pues un ciudadano debe conocer sus obligaciones sociales y no perjudicar a los demás. Es decir formar ciudadanos  que puedan actuar activamente en una democracia participativa.
   Martí abogaba por una educación popular tanto para ricos como para pobres. Hacía énfasis en que todo hombre tiene derecho a que se le eduque y para Martí, en forma de pago una vez educado el sujeto debía contribuir a la educación de los demás. La educación popular era para él la base de la grandeza de los pueblos. También Bolívar consideraba a la educación como un derecho de todos los ciudadanos.
   En un contexto histórico y social en donde la mujer era relegada a las tareas domésticas, Bolívar se anticipa a su tiempo diciendo: “Que entre tanto y sin pérdida de tiempo se proceda a establecer en cada ciudad capital de Departamento una escuela primaria con las divisiones correspondientes para recibir a todos los niños de ambos sexos que estén en estado de instruirse (Bernheim, 2008)”. Consideraba que la educación de las mujeres era la base de la educación familiar por lo que fundó colegios para niñas.
   Sarmiento en su libro Educación Popular pone de relieve la educación de la mujer como complemento de la escuela. Escribe: “De la educación de las mujeres depende, sin embargo, la suerte de los Estados; la civilización se detiene a las puertas del hogar doméstico cuando ellas no están preparadas para recibirla. Hay más todavía, las mujeres, en su carácter de madres, esposas, o sirvientes, destruyen la educación que los niños reciben en la escuela” y “Dotadas de un tacto exquisito para dirigir la niñez, cuando el exceso de afecto no las extravía, las mujeres solas saben manejar sin romperlos los delicados resortes del corazón y de la inteligencia infantil (Sarmiento, Educación popular, 1849)”.
   Bernheim (2008), afirma que Martí estaba convencido de que en el mundo laboral había grandes potencialidades educativas. Escribió: “El hombre crece con el trabajo que sale de sus manos” y “en las escuelas hay que aprender a cocer el pan del que se ha de vivir luego”. Para él era menester que los currículos preparen a las personas para la vida cotidiana. Es decir, que no tiene sentido que en una escuela rural se eduque exclusivamente para la vida urbana como sucedía entonces.
   Bernheim (2008) señala que para Bolívar la educación debía ser prioritaria para el Estado. Sus concepciones generales sobre educación se basan en la ideología individualista y liberal de su tiempo. Abogaba por una educación que fuese función y responsabilidad del Estado. Bolívar decía que “un pueblo ignorante es instrumento de su propia destrucción”. Además, consideraba que un ciudadano tenía que saber leer y escribir y tenía que poseer algún conocimiento en ciencias, pero sus ideas fueron malinterpretadas y utilizadas para justificar la exclusión social y política de las personas que no estuviesen alfabetizadas.
   Sarmiento también propugnó una escuela común abierta a todos, “sin discriminación por causa de raza, de sexo, de condición económica, de rango social, de posición política o de creencia religiosa (Bernheim, 2008)”. Sarmiento consideraba que la escuela primaria debía ser para todos, el colegio secundario para los que puedan y la universidad para los que quieran.
   Tanto Sarmiento, fundador de las primeras escuelas normales de nuestro país,  como Bolívar se preocuparon profundamente por la formación de los educadores y consideraron que era el Estado quien debía encargarse de la educación. Sarmiento sostenía que el Estado debía proveer instrucción a todos los individuos asegurando un pleno desarrollo espiritual, económico, político y social, una instrucción que fuese laica, igualitaria, gratuita y donde haya libertad de conciencia.
   Bernheim (2008), explica que para Sarmiento había  grandes males sociales, éstos eran: “la barbarie y el caudillismo, con su secuela de ignorancia, pobreza, anarquía y fanatismo”. Sarmiento intenta explicar desde el punto de vista étnico el origen de los males sociales. De nuestra herencia española y la mestización indígena, para él se derivaba la ignorancia social, la anarquía y corrupción políticas y el escaso crecimiento económico y cultural. Sarmiento compara el desarrollo de las colonias inglesas y las españolas y afirma la superioridad del mundo protestante sobre el católico. Para curar los males sociales Sarmiento “aconseja tres remedios: inmigración europea, trabajo y (especialmente) educación pública”.
   La pedagogía de Sarmiento era política y de carácter social. Consideraba que la escuela podía transformar a la sociedad en todos sus aspectos. La educación para él era un derecho para todos al mismo tiempo que una obligación para la sociedad y fundamentalmente para el Estado, pues decía que “gobernar es educar”. 
   Bernheim contextualiza la América Latina en la que vivió Sarmiento de la siguiente manera: “Las naciones latinoamericanas, recién salidas de las guerras de independencia para sumergirse inmediatamente en el caos de las luchas civiles y la tiranía, no ofrecían las condiciones de paz y de progreso social necesarias para” concebir una educación pública como la pensaríamos hoy en día. Inspirado en las políticas educativas estadounidenses Sarmiento busca imponer justicia social, sosteniendo que “el régimen republicano y democrático exige una población bien informada, sin diferencias de clase, y para esto es necesario conceder a todos los habitantes igualdad de oportunidades (Bernheim, 2008)”. A través de la educación buscaba no sólo mejorar la condición económica, sino también construir una nación libre y soberana.
1-    Conclusión personal sobre los aportes de Martí, Bolívar y Sarmiento a la pedagogía actual.
   Martí, Bolívar y Sarmiento se anticiparon a su época con sus ideas educativas muchas de las cuales se aplican en las escuelas actuales. Sarmiento concebía a la educación como deber del Estado y como herramienta fundamental en la lucha contra la ignorancia y propulsora de la cultura cívica y general de la Nación. Además, defendió una educación integral sin distinción económica, social, política, religiosa o de género lo que hoy por hoy se aplica en las escuelas públicas argentinas. Su frase “gobernar es educar” pasó a la historia y su nombre se recuerda en todos los colegios de nuestro país.
   Para Bolívar la educación debía ser prioridad en la agenda del Estado y un derecho para todos los ciudadanos sin distinción de sexos. Hoy somos conscientes de que la escuela debe formar ciudadanos conscientes de sus deberes y obligaciones, pues necesitamos ciudadanos instruidos que puedan votar con conciencia. La escuela debe darles los conocimientos necesarios para desenvolverse en una democracia participativa.    
   Actualmente las ideas pedagógicas de Martí fueron retomadas y se aplican en las políticas educativas cubanas. Pues Martí concebía una educación popular, revolucionaria, integradora y beneficiosa para el progreso social. Un pueblo educado es fuerte y libre, decía. En la actualidad en Cuba la educación es continua y existen programas para la educación campesina e incluso existe una universidad para adultos mayores. Cuando se aplicaron las ideas martianas se logró hombres para la vida, poniéndolos al nivel de su tiempo. Es decir que la educación debe ser útil para los contextos en los que se vive. Se anticipó al concepto actual de educación permanente, considerando que se aprende durante toda la vida. Con la posmodernidad en la mayoría de las escuelas se inculca al niño una educación basada exclusivamente en el conocimiento erudito, mientras que la formación espiritual se deja de lado en la mayoría de las instituciones educativas, pero Martí defendía  una formación que fuese práctica y espiritual al mismo tiempo, que incentive a estudiar a través del amor y apartánda de la violencia.

Bibliografía:
-SARMIENTO, D. F. “Instrucción pública” en Educación Popular (1849) en Domingo Faustino Sarmiento. Textos fundamentales. Tomo II. Selección de Luis Franco y Ovidio O. Amaya. Bs. As. Compañía General Fabril Editora. 1959. Pp. 197-205
- BERNHEIM, C. T. “Panorama general sobre la filosofía de la educación” Digitalizado por: ENRIQUE BOLAÑOS, FUNDACIÓN. 2008. Pp 75-86 y 91-98
- Apuntes tomados de las clases de Filosofía de la Educación, materia dictada por la Prof. CAMPOS, M. B. 2018

sábado, 29 de diciembre de 2018

SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA

                 Aportes de Sócrates, Platón y Aristóteles a la educación

   Sócrates, Platón y Aristóteles fueron tres grandes pensadores griegos que hicieron enormes aportes científico-filosóficos en diversas áreas, entre ellas, a la educación. Platón fue discípulo de Sócrates y Aristóteles a su vez de Platón.
   Carlos T. Bernheim (2008) expresó que el filósofo de la Antigua Grecia, Sócrates (470 – 399 a. de C.) renunció a llamarse a sí mismo sabio, puesto que él no pretendía conocer la verdad absoluta de todo y se autodenominó filósofo. Para él un filósofo no es quien posee toda la verdad sino aquél que pretende obtener sabiduría. El filósofo es consciente de que es ignorante, mientras que los sabios o sofistas poseen una doble ignorancia al ignorar que lo eran en ciertas cuestiones.
   Carlos T. Bernheim (2008) desarrolló en su texto que las ideas de Sócrates representan el primer gran sistema filosófico del mundo y se dieron a conocer a través de 28 Diálogos que escribió Platón (427 – 347 a. de C.) quien fue su discípulo durante 20 años. Sócrates introdujo el término mayeútica a la filosofía. Para él, el oficio del educador o maestro es ayudar a sus alumnos o educandos a extraer el conocimiento que ya tienen en su mente. Los estudiantes no perciben ese conocimiento hasta que el maestro lo va extrayendo por medio de preguntas muy hábilmente formuladas. A este método pedagógico se lo conoce como diálogo socrático. En materia de educación    Sócrates sostenía que la virtud se puede enseñar y aprender, preocupándose por el estudio del ser humano más que por el estudio de la naturaleza.
   Carlos T. Bernheim (2008) sostiene que para Sócrates para que un educador pueda enseñar, primero debe saber. Sócrates, como filósofo es consciente de lo que no sabe y está en constante búsqueda del conocimiento, mientras que los sofistas viven en la ilusión del saber.
   Según Charles Hummel (1994) la pedagogía socrática se aparta de la enseñanza tradicional en la que el maestro transmite sus conocimientos y el alumno los asimila con pasividad. Por el contrario, ésta es una pedagogía activa y dialógica. Tanto el educador como el alumno cooperan en la búsqueda del saber. A través de preguntas y respuestas que llevan a la reflexión, ambos se entregan a la búsqueda de adquirir el conocimiento.
   Platón fundó su propia escuela, la Academia, y enseñó allí durante casi 40 años a ilustres pensadores entre los cuales destacó su discípulo,  Aristóteles (384-322 a. de C.).  Carlos T. Bernheim (2008) nombra algunos datos importantes de la vida de Platón que él mismo desarrolla en el Protágoras. Se sabe que vivió durante el período de transición de la Grecia Clásica al Helenismo y la decadencia de la Atenas de Pericles. Cuando era pequeño recibió la educación normal de los varones griegos de su tiempo, las mujeres en la Antigua Grecia eran educadas en el hogar. Acompañado por un esclavo al que se llamaba pedagogo asistió a una escuela privada ateniense. Cabe aclarar que no existían las escuelas públicas. Aprendió a leer, a escribir y a calcular, memorizó poesía griega y “La Ilíada” y “La Odisea” del poeta Homero, aprendió a cantar y a tocar la cítara y se ejercitó físicamente. A los 20 años de edad se convirtió en el discípulo más destacado de Sócrates. Durante 20 años permanecieron juntos hasta que en el 339 a. de C. Sócrates falleció debido a sus desacuerdos con la democracia ateniense. Este hecho fortaleció las ideas antidemocráticas en Platón.  
   Carlos T. Bernheim (2008) explica que en la Academia, la escuela que fundó Platón, se estudiaba matemática, ciencias naturales, ética, metafísica y ciencias políticas. Su sueño era formar allí a reyes filósofos. La Academia continuó existiendo hasta el 529 después de Cristo.
   Por otro lado Carlos T. Bernheim (2008) aclara que mientras que al principio las ideas de Platón sobre pedagogía estaban fuertemente influenciadas por las de Sócrates, a lo largo de su vida se va desplazando cada vez más hacia una concepción política de la educación. Sus ideas políticas y educativas están ampliamente desarrolladas en sus obras: “La República” y “Las Leyes”. En primera, Platón plantea una utopía en donde las ideas que según él son inmutables y perfectas son más reales que las cosas del mundo que son mutables e imperfectas. Aquí la educación aparece como baluarte contra el cambio y la subversión, a diferencia de las teorías educativas actuales.  Mientras que en “Las Leyes”, elabora un detallado tratado de legislación para una ciudad ideal.
   Carlos T. Bernheim (2008) expuso algunos conceptos de Platón que se adelantaban a sus tiempos, pues él proclamaba igualdad de sexos en tiempos en donde las mujeres eran relegadas a las tareas domésticas. Para el filósofo en su ciudad ideal las mujeres podían ser educadas y luchar en las guerras de la misma forma que los hombres. Proponía una educación para todos y todas los miembros de la clase de los guardianas y una formación para artesanos y comerciantes limitada a un mero aprendizaje. Los esclavos quedaban por fuera de su visión educadora.
   “La Polis de Platón es una ciudad esencialmente educativa, creada para la educación. Sólo puede durar a condición de que todos los ciudadanos se hayan beneficiado de una educación que les haga capaces de tomar decisiones políticas razonables” (Bernheim, 2008, p.44).
   Platón fue, en palabras de Carlos T. Bernheim (2008), el primero en desarrollar una teoría sistemática de la educación estableciendo las reglas fundamentales desde donde se ha desarrollado todo pensamiento tanto filosófico como educativo. Además se convirtió en el filósofo más influyente en occidente conservándose cerca de 80 de las 400 obras que se cree que escribió.
   Para Platón “la verdadera educación se debe inculcar sólo en aquellos que pueden sacar ventaja de la misma, y ha de ser primordialmente responsabilidad del Estado”. El Estado decide “quiénes han de recibir esa educación (…) y se hacen juicios sobre sus capacidades intelectuales; los más aptos siguen adelante y los ineptos se hacen a un lado” (Bernheim, 2008, p.45-46).
   El tercer gran filósofo griego del que habla Carlos T. Berneheim (2008) en su obra es Aristóteles quien estudió en la Academia con Platón y perfeccionó sus estudios en Assos. Además, fue maestro de Alejandro Magno de Macedonia cuando era joven.
   Según Carlos T. Berneheim (2008) Aristóteles es fundador de la teoría del conocimiento pues para él, la ciencia, la filosofía y la educación se vinculan íntimamente. Para Aristóteles la educación es indispensable para que el ser humano pueda realizarse y alcanzar el bien supremo que sería la felicidad, aquello a lo que todos aspiran. Un hombre feliz es un hombre virtuoso y la virtud sólo se adquiere a través de la educación ya que ella le brinda lo que se consideraban buenos hábitos.
    “La libertad es una finalidad última de la educación, ya que no hay felicidad sin libertad (…) La verdadera felicidad reside en la vida consagrada a la filosofía, a la contemplación” (Bernheim, 2008, p. 49). De esta forma el hombre alcanza felicidad individual, pero también social ya que con ciudadanos educados, para Aristóteles, se logra una polis virtuosa y estable. La educación sería por lo tanto responsabilidad del legislador, del Estado (trátese de un Estado democrático o no).
   Carlos T. Bernheim (2008) sostiene que tanto Platón como Aristóteles piensan en un sistema de educación que podríamos asociar a lo que hoy se llama educación permanente en dónde se educa durante toda la vida. Ambos filósofos organizan a la educación en períodos de siete años. Si bien en las polis la enseñanza era privada, Platón y Aristóteles pensaban en una educación pública e igual para todos. Sin embargo, Aristóteles no menciona el rol del docente en sus obras.
   “Aristóteles distingue dos categorías pedagógicas que se completan: la educación por la razón y la educación por los hábitos. (…) Para él, estos términos significan lo que actualmente llamaríamos “pedagogía activa””. (Bernheim, 2008, p. 53).
   En cuanto al educando para Aristóteles, según Carlos T. Bernheim (2008), no es alguien que sufre pasivamente, sino que aprende por medio de la acción y esta acción proporciona placer al alumno. Las ideas de Aristóteles de este modo aparecen adelantadas para su época ya que coinciden con las visiones de los pedagogos actuales.

Referencia Bibliográfica:
Bernheim, C. (2008). Panorama general sobre la filosofía de la educación. EDITORIAL HISPAMER. P.35-53        

viernes, 14 de diciembre de 2018

¿Cómo armar mi Currículum Vitae?

                ¿Cómo armar mi Currículum Vitae?
   El Currículum Vitae (C.V. a partir de ahora) está
directamente relacionado con conseguir un trabajo. El C.V. es una herramienta que tiene como objetivo que uno se presente profesionalmente. Es la expresión de datos personales, formación, experiencia profesional y valores añadidos al puesto de trabajo. Tiene como fin conseguir una entrevista laboral. Es decir, que el C.V. invita a que quieran conocer más sobre uno.
   Es importante conocerse a uno mismo para poder elaborar un buen C.V.
   El C.V. puede revelar una parte profunda de la personalidad y puede predecir el comportamiento en una amplia variedad de situaciones y desafíos laborales. La competencia se relaciona con la capacidad real y demostrada, para realizar con éxito una actividad de trabajo específica.
   Como metáfora se puede pensar en un iceberg para representar al C.V., hay una parte visible del que muestra las capacidades y una parte más oculta que tiene que ver con la personalidad.
   Si bien las partes del C.V. no son fijas y depende mucho de la personalidad de cada uno, hay ciertas características que la mayoría debería tener.
   En primer lugar se puede poner un título o encabezado en el C.V. el mismo, puede ser el nombre de la persona, “Currículum Vitae de y el nombre de la persona” o especificar además la carrera.
   En cuanto a si se debe o no poner fotografía, es un tema bastante controvertido, pero la profesora recomendó no poner foto a menos que la pidan en el lugar al que hay que enviar el C.V. o que sea para un trabajo en donde la imagen es un factor importante, por ejemplo: modelos, conductoras, etc.
   Se debe especificar claramente los datos personales y de contacto. Teniendo en cuenta que la dirección debe estar completa incluyendo la provincia, calle, altura, piso y código postal. Además, se debe aclarar el estado civil, la cantidad de hijos, el DNI y el Número de CUIL. En los datos de contacto se recomienda poner tres: celular, e-mail y teléfono de línea.
   Otro punto importante con el que debe contar un Currículum Vitae es el objetivo profesional. Se sugiere que no gire sólo en torno a los objetivos propios, sino también lo que se le puede aportar a la empresa. Pensar en qué puede ofrecerle uno a la empresa.
   Dependiendo la experiencia laboral con que uno cuente se podría alterar el orden de los siguientes puntos: el de Educación o formación académica y el de experiencia profesional.
   Si se cuenta con poca experiencia laboral es mejor hacer énfasis en los estudios. Se puede separar la educación o formación académica en educación formal u educación no formal (cursos o capacitaciones laborales). Aclarar los estudios cursados cronológicamente desde los más recientes a los más antiguos, respetando esta estructura: -Nombre de la institución-Carrera-Fecha de inicio y finalización o aclarar “en curso actualmente” y porcentaje de la carrera aprobada y promedio en el caso de ser buen alumno.
   En cuanto a la experiencia laboral, también se indica de forma cronológica de lo más reciente a lo más antiguo, de la siguiente forma: -Nombre de la empresa-Rubro de la empresa-Tareas-Fecha desde, hasta.
   Aclarar otros conocimientos o estudios, en especial si se trata de conocimientos de inglés (indicando el nivel) y de informática. En el caso de los cursos, indicar dónde y cuándo se cursaron.
   Se puede agregar información adicional como becas, hobbies, premios, actividades, publicaciones, disponibilidad para viajar y carnet de conducir y vehículo propio si lo tuviese.
   El último punto del C.V. son las referencias, laborales en el caso de haber trabajado, pero también se le puede pedir a algún profesor que sea referente. Especificando: -Nombre-Contacto-Relación laboral-
   Es importante recordar: mantener el C.V. siempre actualizado, no usar distintos tipos de letras en un mismo C.V., siempre elegir un tipo de fuente clásica, revisarlo antes de enviarlo controlando su estructura, contenido y ortografía, no hacer un C.V. muy extenso, debe tener una o dos hojas. A veces, hay que entregar el C.V. junto con una carta de presentación que se relaciona con el puesto al que se aspira adquirir y con los objetivos profesionales.
   Actualmente la forma en la que se busca empleo es a través de bolsas laborales de internet, en páginas como boomerang.com, zonajobs.com, empleosclarin.com.ar o computrabajo.com. Es importante tener cuidado, apuntando la búsqueda a empresas conocidas y teniendo en cuenta que no pueden exigir dinero.
Alejandra Abraham

viernes, 23 de noviembre de 2018

SIN UN ADIÓS

                                            SIN UN ADIÓS

   Marcos nos había contado aquella historia un centenar de veces. Aún me parece escuchar su voz como si estuviese conmigo en este momento, como si nunca se hubiera ido. Había sido necesario el Apocalipsis o por lo menos, aquello que pensamos que era el fin del mundo para que descubriese el amor de Gabriela.
   Observo a Sara alejarse junto a su madre. Me saluda con la mano en la que sostiene el trompo. Ya no quedan demasiados niños, pero creo que la humanidad todavía tiene esperanzas. Supongo que por ellos es necesario contar lo que sucedió, para evitar que algo así ocurra nuevamente. Nuestra historia no puede ser olvidada. Los sacrificios no fueron en vano.
   Catalogarnos como héroes sería exagerar demasiado, sin embargo debo reconocer que resistimos lo mejor que pudimos. No me enorgullezco de todos nuestros actos, pero lo cierto es que hicimos lo que estaba a nuestro alcance. Incluso cuando pensamos que todo estaba perdido, resistimos hasta el final.
   Me siento junto a su tumba e imagino que ella está aquí, a mi lado. Casi puedo sentirla acurrucándose en mi pecho. Podrá parecer una locura, pero evocar en mi mente a quienes amé y que ya no están conmigo, me ayuda a seguir adelante.
   No busco que sientan pena por mí. Estoy seguro de que si son supervivientes y están leyendo esto, también ustedes cargan con una historia trágica y deben haber dejado atrás a muchos seres amados. Pero si son como Sara, los hijos de una generación que estuvo a punto de desaparecer, entonces sólo podrán aproximarse a la idea de lo que es la verdadera desolación.
    Todo sucedió demasiado rápido. Nunca se puede estar preparado para algo así, pero hubiese deseado poder despedirme por lo menos de mis abuelos. Es imposible cambiar el pasado, pero ese día había salido con prisa de casa y no me había sentado a desayunar con ellos como solía hacerlo.
   Espero que mis abuelos hayan podido pasar un agradable tiempo conversando. Me gusta imaginar que fueron felices hasta el último aliento exhalado por sus labios. Ojalá, que no desperdiciaran aquellos instantes antes del final preocupados por nimiedades de la hipoteca o del trabajo. Espero que hayan partido en compañía del amor que se tenían, juntos como estuvieron más de la mitad de sus vidas.
   Aquella mañana en la que no me despedí de mis abuelos, después de la fugaz conversación que tuve con Eduardo fue cuando todo comenzó. Reinaba el silencio como si todas las personas de la Tierra contuvieran la respiración y aguzaran el oído para estar atentos a lo que se aproximaba.
   Me quedé inmóvil, incapaz de apartar la vista del cielo que había pasado de un azul radiante al color del miedo. Miles de estrellas fugaces parecían herir el firmamento con líneas de sangre. Una lluvia de meteoros en plena ciudad de por sí no era bueno, pero lamentablemente se trataba de algo mucho peor. Claro, que en ese momento yo no lo sabía y aun así el terror nubló mi mente y se apoderó de mis sentidos.
   Desesperado, escuché un terrible estruendo que hizo vibrar el pavimento. Miré a mi alrededor y distinguí una nube de polvo que se alzaba a unas cuadras de dónde me encontraba. Ese primer impacto fue como el disparo de un cañón que marcó el comienzo de la carrera por sobrevivir.
   Los gritos de miedo y de dolor comenzaron a propagarse al mismo tiempo como si se tratase de una película que hasta ese momento había estado en silencio. La gente pasaba corriendo a mi lado como si hubiera un lugar a donde escapar, como si no todo estuviese perdido.
   Si no hubiese sido por Marcos y Gabriela, seguramente hubiese sufrido la misma suerte que los millones de personas que perecieron ese día. El polvo se alzaba formando remolinos en el aire y respirar se hacía más difícil después de cada estruendo. Con los ojos entornados y el cuello de la remera como barbijo improvisado, me dirigí hacia el lugar de donde provenían los gritos de auxilio.
   Así conocí a Marcos, tratando de salvar a su némesis que pronto se convertiría en el amor de su corta, pero significativa vida.
   El auto estaba medio prendido fuego, pero aun así traté de encontrar otra alternativa antes de decidir que la opción más rápida era sacrificar la notebook que llevaba en la mochila. Mi computadora quedó destrozada al igual que el vidrio de la ventanilla por donde salió Gabriela.
   Sólo un ciego habría podido ignorar su belleza, pero sólo un loco como mi amigo Marcos hubiese podido soportar sus maltratos y permanecer a su lado. Su relación era explosiva y pasional. No puedo negar que se amaran, pero peleaban y mucho. Todos los miembros de la Alianza buscábamos rápidamente alguna misión o tarea que nos mantuviera alejados de ellos cuando no estaban de buen humor.
   —¡Ay, no! Todavía no había terminado de pagar las cuotas—. Parecía estar a punto de romper a llorar por la rabia de que su vehículo estuviera arruinado.
   Nunca me dio las gracias por haber roto la ventanilla, ni tampoco a Marcos quien se había hecho unos profundos cortes en los brazos con los vidrios rotos para que ella pudiese escapar ilesa.
   —¿Qué está sucediendo? —pregunté con la voz áspera por el polvo que inundaba el aire.
   —No tengo idea, hombre. Al parecer los meteoros están siendo piloteados por alguien o por algo —respondió Marcos mientras nos jalaba de la ropa para que nos apartásemos del fuego que se había ya extendido al asiento del conductor.
   Caminamos juntos, igual de desorientados que todos en la calle. Eran dos extraños para mí, pero aquel momento que compartimos en el auto hacía que me sintiera más cercano a ellos que al resto de las personas a mi alrededor.
   Nuestros pasos nos guiaron hacia a una escalera que llevaba a una estación de subte. Bajamos por ella sin saber que se convertiría en nuestro refugio por los próximos días, sin saber que hacerlo nos salvaría la vida. Las luces titilaban en la estación. Había gente por todas partes, algunos estaban heridos y otros lloraban. Había algunas familias reunidas con sus niños, personas solitarias y grupos pequeños de conocidos o a los que las circunstancias los había unido.
   Distinguí a Eduardo hablando con una pareja. Parecía desorientado y no lo culpaba por eso, pues yo estaba igual de confundido.
   —No tengo señal —se quejó Gabriela.
   Revisé mi celular, quería hablar con mi abuela y saber si estaban bien, pero tampoco tenía.
   —Olvidé mi teléfono en la oficina —reconoció Marcos.
   —No me extraña —agregó Gabriela. Tenía la rapidez de una serpiente cuando se trataba de criticar a alguien.
   Él la ignoró y me dijo su nombre. Yo le dije el mío. Más allá de lo que me había contado que la televisión decía sobre aquello que caía del cielo, tenía tan poca información como yo. Decidimos preguntarles a las personas en la estación y Gabriela nos acompañó de mala gana.
   Nadie entendía qué estaba sucediendo, pero se habían gestado unas cuantas teorías. Algunos decían que la Tierra era víctima de una invasión extraterrestre. Otros, aseguraban que se trataba de un ataque terrorista aunque no se ponían de acuerdo sobre qué país tenía la culpa y los más creyentes decían que el Día del Juicio había llegado.
   Yo no sabía en qué creer, pero estaba claro que se trataba de algo terrible. Los temblores indicaban que aquellas extrañas rocas seguían impactando sobre la ciudad y yo esperaba que esa estación no se convirtiese en mi tumba.
   Pensé en mis abuelos y me pregunté si los volvería a ver. Me aferré a la esperanza de que así sería aunque muy en el fondo sabía que no.
   Estoy seguro de que si el destino no la hubiese arrebatado de mi vida tan pronto, hubiésemos envejecido juntos, amándonos hasta el final como lo habían hecho mis abuelos. Susurro su nombre y dejo que se lo lleve el viento. Quizás exista vida después de la muerte y ella sienta mi voz como una caricia.
AUTORA DEL CAPÍTULO: ALEJANDRA ABRAHAM

viernes, 9 de noviembre de 2018

EL PODER OCULTO CAP 30

                 CAPÍTULO 30: YO SÍ LO AMABA
   Había pasado una semana y Susana seguía internada en el hospital. Su vida ya no corría peligro, pero las áreas de su cerebro que habían sido dañadas impedirían que los recuerdos nos perjudicasen.
   Yo no salía de mi casa y permanecía la mayor parte del tiempo encerrada en mi cuarto. Me sentía mala e indefensa a la vez. Había dejado de comer, sólo fingía que lo hacía frente a mi madre, aunque no podía engañarla. No hablaba con nadie. No había vuelto a ver a Teby y sentía que él me había arrastrado, engañándome, con el fin de hacerle daño a otra persona en nuestro propio beneficio. No deseaba seguir viviendo. No me gustaba en lo que me había convertido.
   Nuestros poderes se habían incrementado notoriamente en esos dos meses de verano desde que nos habíamos conocido. Él no me había dado la información que poseía y sin embargo, las velas negras las tenía preparadas. Sabía con exactitud como  concentrar el poder mágico y utilizó mi propio poder psíquico para incrementar su magia en contra de Susana. Ya no confiaba en él, ni en nadie, ni siquiera en mí. No tenía el valor para quitarme la vida, pero no quería seguir viviendo. Qué sentido tendría mi existencia si hasta ahora sólo había provocado el mal. Hasta al haber descubierto toda la misteriosa trama del pasado de Esteban, que a la vez me vinculaba con él, nos había perjudicado. Ahora, era esclava de la verdad.
   Sabía de grupos clandestinos dedicados al mal y temía que por el anhelo de poder, pudiera convertirme en alguien como ellos. Ni siquiera quería convocar a mi abuela. Me avergonzaba de mi misma. Hubiese deseado ser como una gota de agua para poder perderme en la inmensidad del océano. Pero seguía siendo yo, Tamara, un ser especial que había desarrollado un gran poder y sabía que si seguía con vida este se iba a incrementar. No tenía claro donde empezaban y donde terminaban mis límites.
   Esteban había demostrado tener menos escrúpulos que yo. No le había dolido la enfermedad de su madre de crianza. Él mismo la había provocado y me había inducido también a mí a hacer ese ritual. La herida de mi mano parecía no cicatrizar y me seguía doliendo. Un pacto de sangre nos uniría para siempre. No estaba segura de qué significaría todo eso.
    Esa tarde de domingo, mientras permanecía recostada en mi habitación, alguien golpeó mi puerta. Al ver que yo no respondía entró en mi cuarto. Era Teby. Lo observé sin levantarme y mis ojos se llenaron de lágrimas. Me provocaba muchísima tristeza verlo.
   —Hola, hermosa. No estés mal. Me dijo Raquel que casi no comés, no hablás, no salís. ¿Qué te pasa, princesa?
   Hablé con la garganta ceca:
   —¿Cómo está tu mamá?
   Me dedicó una media sonrisa.
   —Perfectamente, no se acuerda de nada. Es feliz porque tiene un hijo maravilloso que la cuida. No tiene un turbio pasado que la atemorice y será para ella como volver a nacer. Tiene conocimientos adquiridos, algunos recuerdos y de los recuerdos que se borraron en su mente, yo estoy sembrando falsa información. Está muy feliz, su vida será perfecta una vez que salga del hospital.
   Era increíble que se mostrara tan frío al hablar de la persona que lo había criado desde hacía quince años. Aunque muy en el fondo yo sabía que él tenía razón. Si había sido capaz de causarle semejante daño a Susana, ¿qué me esperaría a mí o a los demás si nos oponíamos a lo que él consideraba mejor para sí mismo? Me incorporé. Sin contestarle caminé hacia la ventana. No quería escuchar más. Él me tomó de la cintura y continuó hablando:
   —Tamy, sabía que ella no podía morir. No controlamos la muerte. Fue lo mejor. Si ella hubiese hablado nuestras vidas hubiesen sido una pesadilla. Nos habrían separado e impedido nuestro desarrollo psíquico-mágico. Tus padres se sentirían fracasados al tener que lidiar todos los días con una hija demente, por decirlo de alguna manera. No podríamos defendernos de los más oscuros.
    Sabía que tenía razón, pero no quería reconocerlo. Continuó:
   —Sabés que es conveniente que sigamos con nuestras familias completando nuestra educación. Cuanto más sepamos, más armas tendremos para el futuro. Además, estas organizaciones aún no saben dónde estamos ni quiénes somos. Afortunadamente, Ariel no te siguió hasta tu casa. Es posible que él no tenga nada que ver, pero su abuelo…. Ay, Tamy, Tamy que ingenua fuiste en confiar en ese tipo de gente.
    Giré sobre mi misma y lo miré a los ojos.
   —¿Y las huellas en el mundo mágico? ¿No dijo tu madre que era peligroso que hiciésemos magia? —. Mi voz sonó más fuerte de lo que pretendía.
   —Linda, no te preocupes. En primer lugar, ella no es mi madre, mi madre es una verdadera hechicera, pero no sabe que yo existo. Además, no creo que esté preocupada aún por vos. Lo que hiciste hasta ahora no puede considerarse magia peligrosa para ella. Hay muchos que invocan espíritus y juegan con velas e inciensos. Hay tantas huellas en el mundo mágico que no tienen por qué haber rastreado la tuya. El problema va a ser en un futuro, cuando con nuestras fuerzas unidas comencemos a tener poder perceptible. Es posible que entonces se de cuenta que hay un poder oculto detrás de nuestras acciones visibles. Por el momento, nosotros sabemos de ellos, pero ellos no de nosotros. Esto nos pone en una situación de ventaja.
    Lo interrumpí:
   —Tu hermana sabe de mí. Tiene el poder de entrar en mi mente, en mis sueños y me vio.
   —Aún, es sólo una niña, pero quizás, quiera que te unas a ella y quién sabe si no nos convenga en el futuro. Su herencia es muy poderosa, al igual que la mía, pero la diferencia es que ella debe estar siendo entrenada para desarrollar su poder. Nosotros hace muy poco que sabemos del nuestro.
   —Reaccioná, Teby.  Esas personas son peligrosas. Te quieren muerto.
  —Estás equivocada, mi madre me quiere muerto, pero mi padre salvó mi vida y mi hermana algún día me va a necesitar. El único problema grave podría ser mi madre. Pero ella piensa que estoy muerto.
   —¿No crees que la niña va a ser malvada cuando crezca? No tiene ningún escrúpulo. No le han inculcado ninguno.
   _Querida, puede ser que ella entre en tus sueños. Simplemente con lograr que vos entres también en los suyos y ganes su confianza, podrás inducirla hacia donde nosotros queramos, ya que es muy pequeña y su personalidad recién se está formando. No te olvides de que también vos sos poderosa. Hasta hiciste un viaje astral.
   Irónicamente le planteé:
   —Muy lindo tu plan, pero te faltó pensar en un detalle nada más: yo no puedo entrar en los sueños de la gente. El viaje astral fue involuntario y muy peligroso. ¿Te olvidás que el ángel negro aguardaba para que se corte el hilo de plata que me unía a mi cuerpo? Además, si no saben de tu existencia y no quieren matarte, ¿por qué razón le enviarían un grupo de banshees a un completo desconocido?
   Hizo una sonrisa forzada y respondió:
   —Nadie me las envió. En realidad, después del sueño que tuve acerca de personas capaces de invocarlas a este plano yo hice simplemente un conjuro para desviar un poco su camino y atraerlas hacia mí. Pero me arrepentí, no estoy listo aún. Hay algunas cosas que aún no te conté, pero tuve unos pequeños problemas. Por eso, hice el otro conjuro para alejarlas. Quizás tu viaje astral fue inducido por mi voluntad para que sea tu espíritu quien me ayude a alejarlas. La verdad no contemplé la posible aparición del ángel de la muerte. Es obvio que podremos entrar en la mente de la pequeña. Sólo nos hace falta un poco de práctica. Esta noche tratemos de vincular nuestros sueños. Quizás haya sido casual que la niña te haya elegido, o tal vez la elegiste vos a ella. Después de todo, la primera vez que soñaste con ella, el conjuro para saber quién había nacido lo hiciste vos. Mi padre le pudo haber relatado acerca de mi existencia. Por eso el mensaje en tu ventana. Tu segundo encuentro onírico con mi hermana, fue por tu deseo de saber. Quizá la atrajiste a tus sueños, quizá seas vos quien los está controlando. Es posible que por ahora seas más poderosa que ella. Tenemos que asegurarnos y aprender a no pasar información que no queramos. Intentemos controlar nuestras mentes cuando soñemos. Esta noche nos veremos en un sueño, mañana conversaremos.
   Esteban daba por sentado nuestra unión. No había puesto en duda, ni siquiera por un instante, que yo seguiría experimentando en la magia junto a él. Ninguno de los dos era realmente bueno, pero tampoco malo. La relatividad del bien y el mal siempre seguiría siendo una constante en mi vida.
   No podía dejarlo solo, sentía que nuestros destinos ya se habían entrelazado y estaba claro que él sentía lo mismo.Sin embargo, la culpa por lo que le habíamos hecho a Susana y por lo que seguramente le provocaríamos a mucha gente en cada decisión me destrozaba. Lo que es bueno para algunos les hace daño a otros. Era evidente que podíamos torcer a nuestro favor el camino de la gente. Podríamos inducir a muchos a pensar lo que nos favoreciese. Me daba cuenta de que había algunos que ya estaban utilizando ese poder en su propio beneficio.
   Posiblemente, yo tuviese más escrúpulos que aquellos que ya dominaban a las masas. Desconfiaba bastante de la ética de Teby. Me daba miedo tentarme con el poder. Temía ser inducida por Esteban, pero no podía alejarme de él. Lo amaba. Una lágrima recorrió mi rostro. Él parecía estar leyendo mis pensamientos, porque con ternura secó mis mejillas con sus labios y seductoramente aseguró:
   —No te preocupes, hermosa. Todo va a estar bien. No volveremos a hacer daño, a menos que sea completamente necesario. Es decir, en defensa propia. Si estamos en peligro buscaremos la forma de resguardarnos y nos protegeremos el uno al otro.
   Dichas estas palabras, besó dulcemente mis labios. Quizás así estaba asegurando nuestra alianza. No estaba segura si el realmente sentía algo por mí o esa jugada era solo un movimiento estratégico para mantener nuestro pacto. Había cambiado su forma de ver el mundo. Antes creía que la soledad era el único modo de incrementar su poder. Luego me buscó a mí. Después se alejó, aparentemente para protegerme y ahora se acercaba nuevamente.
   No estaba segura de cuales eran sus sentimientos, si es que los tenía. De lo único que estaba segura, era de que él quería poder y que junto a mí, ambos lo conseguiríamos. Acepté sin decir una palabra.
   Caminaría junto a él en el sinuoso sendero del poder. Yo sí lo amaba.
AUTORA: ALEJANDRA ABRAHAM
ISBN 978-987-02-3003-8

viernes, 2 de noviembre de 2018

EL PODER OCULTO CAP 29

CAPÍTULO 29: ALUMBRÁNDOME CON SU  OSCURIDAD
    Una vez que salieron todos de mi casa, me apresuré a llamar a Teby. Afortunadamente fue él quien atendió.
   —Teby, soy Tamara. Necesito hablar con vos. Tuve una revelación sobre tu pasado… prefiero contártelo todo personalmente.
     Respiraba agitada. Estaba muy nerviosa. Posiblemente él no creyera en mi visión. Su madre no era Susana, su padre no era tan malo como él pensaba y además tenía una hermana.
   —Mi mamá no se siente bien. Me dejó a cargo de la librería. ¿Podés venir vos a verme?
   —Sí, no hay problema. Voy para allá —.Colgué el teléfono y me dirigí apresuradamente hacia el negocio.
   Cuando llegué, me senté en una silla frente al mostrador donde Teby estaba sentado. Él me interrogó apenas me vio.
   Comencé a relatarle los hechos muy despacio, casi susurrándoselos, para que nadie me escuche. Intentaba parecer calmada y comencé resumiéndole el primer sueño, el de la tarde anterior. Mientras le relataba los hechos, evité algunos detalles. No mencioné que la niña del carrusel, en realidad podía ser su hermana, pero básicamente le explique cómo convocaba ese grupo siniestro a las banshees. Sorprendentemente comentó:
   —Lo sospechaba, ¿qué tiene que ver eso con mi pasado?
   Parecía decepcionado. Más segura de mi misma ya que había creído en mi primer sueño agregué:
   —Básicamente, anoche, mi abuela me mostró como si se tratase de una película, lo que ocurrió cuando aún no habíamos nacido.
   Le relaté mi sueño. Tratando en cada momento de restarle importancia, sugiriéndole que podía tratarse de un simple sueño. No quería verlo mal, lo quería demasiado para lastimarlo, pero prefería contárselo a ocultarle la realidad. No dejé de relacionarle los sucesos vividos por ambos y que se vinculaban con el sueño, dándole a éste mayor credibilidad. Veía reflejada en sus ojos grises la duda. Me daba cuenta de que él no sabía si podía creer o no en mis visiones. Parecía tranquilo, quizás pensaba que era sólo un sueño. Afortunadamente, Susana irrumpió en el negocio y corroboró mis palabras.
   —No tenías que decirle eso a Teby. Tendrías que haber hablado primero con migo.
   Susana estaba completamente roja y parecía a punto de llorar. Teby se había levantado y la miraba con el seño fruncido.
    —Así que me mentiste, no sos mi madre. ¿Con qué más me mentiste? Nunca pude rastrear a mi padre por el nombre. ¿Inventaste el apellido?
   —Sí… aunque no te haya llevado en mi vientre, yo soy la que te crió y te defendió durante todos estos años y no fue una tarea muy fácil. También cambiamos tu apellido para que nadie pueda relacionarte con él y en un futuro tampoco conmigo. Nunca quise dañarte, pero tampoco podía decirte la verdad. No quería ni quiero que entres en el mundo de la magia. Ellos te pueden encontrar. Ella te puede mandar a matar. Lo que dijo Tamara es casi todo verdad. Son siniestros. Ella es un demonio con ropa de mujer.
   Susana se estremeció al decir estas palabras. Lágrimas amargas cubrían su enrojecido rostro. Con los ojos inyectados en sangre me gritó.
    —Sé que fue Sara quien  te lo reveló por alguna razón, pero Teby no tenía que saberlo y vos Tamara, no tendrías que haberlo inducido a la magia. No te diste cuenta de que su vida está en peligro. No entiendo por qué Sara te eligió como heredera. ¿No te das cuenta de que cada vez que usás la magia, queda una huella perceptible por otros hechiceros?, aunque afortunadamente no sea muy clara. La maldad de esa mujer no tiene límites. Está cerca y si sabe que él esta con vida lo va a asesinar, como posiblemente lo hizo con tu abuela e intente hacerlo con vos. Si sabe de tu poder y no te unís a ella te va a considerar su enemiga. Tu abuela malogró muchos de sus planes y la odiaba profundamente. Lamentablemente, Sara debe haberse descuidado y la debe haber encontrado. Estoy segura de que ya sabe de vos, aunque no tenga muy claro donde encontrarte por el momento, pero probablemente lo hará y te forzará a elegir. Va a tratar de tentarte, te va a engañar y cualquiera sea tu elección, a la larga va a destruírte. No te acerques más a mi Teby. Si llega a saber quién es…
   Corrió junto a Esteban e intento abrazarlo. Él la apartó de su lado, rechazándola. Yo lo comprendía, su vida giraba alrededor de una mentira.
   Susana consternada se apoyó sobre el mostrador. Me hubiese gustado poder apaciguar la situación que yo misma  ocasioné. Teby tenía el derecho de saber la verdad, no podía lidiar contra algo que aún ignoraba. No pude decir nada, pero Susana nuevamente me atacó con sus hirientes palabras.
   —Tu abuela era maravillosa. ¿Por qué no podés ser como ella?
   Mis ojos se llenaron de lágrimas. Teby estaba muy quieto, pálido como una estatua de mármol. Sin piedad ella continuó: 
   —Sara siempre intentaba reparar los daños ocasionados por la magia oscura. Ella planeó como salvar a Esteban, sin dejar ningún hilo suelto. Todo era perfecto hasta que llegaste a nuestras vidas. Cuando ella me dijo que iba a dejar a alguien en su lugar para cuidar a Teby, no pensé que sería una mocosa imprudente con aires de grandeza. Tu abuela era una hechicera blanca, piadosa. Si bien no tenía tanto poder como los grupos oscuros, su voluntad, su inteligencia y su fe siempre lograban encaminarla hacia la victoria. Tienen que ponerle un fin a todo este jueguito de querer ser poderosos, ya que esto no es ningún juego. Es obvio que saben de vos y tarde o temprano van a rastrear dónde estás y vendrán a buscarte, para que te unas a ellos o para eliminarte. Heredaste un gran poder y lo estás usando muy mal. Si todavía no saben de vos, es mejor que no lo hagan. Ahora mismo, voy a ir a hablar con tu mamá a su trabajo. Ella te tiene que alejar de todo esto y yo te mantendré alejada de Teby, sea como sea aún si tengo que usar más hechizos en contra tuya. Creí que con las sombras que te envié te había asustado lo suficiente como para alejarte de todo esto. No quiero que se muevan de acá. Volveré con Raquel en un rato. Obviamente, no le voy a contar todo, pero Tamara no voy a permitir que dejen que te acerques a mi hijo y sé que lograré que te apartes de la magia.
    Las venas de su cuello se hacían cada vez más notorias. Cerró la puerta y nos dejó en un profundo silencio sólo interrumpido por mis sollozos. Pasados unos segundos miré a Teby, quien parecía estar absolutamente calmado. Me regalo una media sonrisa y añadió:
   —No va a decir nada. No va a hacer nada.
   Me abrazó y me condujo hacia la cocina. No entendía cómo podía conservar la calma en un momento semejante.
   —Tamy, no te preocupes.
   Buscó en un cajón del aparador tres velas negras y tras encenderlas las colocó en un candelabro de plata. Sacó una navaja de su bolsillo cortó su palma y luego la mía. No pude evitar soltar un gemido de dolor cuando el filo rasgó mi piel. Unimos nuestras manos y Esteban las guió estrechadas hasta que quedaron sobre las velas. Hizo que nuestra sangre mezclada rocíe las llamas, mientras repetía frenéticamente para dar poder al ritual:
   —Nada ni nadie nos separará, ni se opondrá a nuestra voluntad —. Pronto comencé a decirlo yo también.
   Soltó mis manos mientras seguíamos repitiendo la oración. Con la sangre aún fresca, dibujó dentro de un círculo una estrella de cinco puntas. Las velas quedaron dentro. Me miró y cambio la oración:
   —Ella no nos delatará, ni se opondrá a nuestra unión —.Me tomó las manos nuevamente y también yo comencé a repetirla.
   Estuvimos el tiempo necesario, aproximadamente cuarenta minutos, hasta que las velas se consumieron por completo, repitiendo oraciones que surgían de Teby. Tomados de las manos y mirándonos a los ojos como en un trance. Ambos parecíamos hipnotizados el uno por el otro. Las velas se apagaron y cortó el aire el sonido del teléfono.
   Teby me sonrió y añadió:
   —Está hecho.
   Se apresuró a atender el teléfono. La momentánea felicidad de su rostro se esfumó, tan rápido como la luz de un relámpago. Le dijo a la persona con la que hablaba. Que no podíamos ir por que su madre, equivocadamente se había llevado sus llaves. Colgó y después me informó:
   —Era tu madre. Susana se descompensó al llegar a la clínica en donde trabaja. Ya no va a decir nada.
   Palidecí. Creí que la habíamos matado con el conjuro de Esteban, pero el abrazándome agregó:
   —Tranquila, querida, ella estará bien, pero no va a recordar nada. Todavía los médicos no lo saben, pero tuvo lo que ellos dirán que fue un golpe de presión, un colapso nervioso, cuya única secuela será un olvido selectivo.
   Me di cuenta de que Teby sabía perfectamente lo que había logrado con el ritual. Una parte de mí estaba extremadamente feliz porque nada nos podía separar. Susana ya no hablaría, ni se acordaría de lo que Esteban había averiguado y olvidaría lo que ella desde siempre sabía. No sería más un obstáculo para nosotros y nuestros futuros planes. Por otra parte, sin embargo me sentía destrozada y avergonzada. Habíamos llegado a caer tan bajo como para recurrir a la magia negra, haciéndole así, un daño casi mortal a una persona, para que no se oponga a nuestra voluntad. Lo único que podía rescatar de la situación era que él sabía ahora la verdad y que nos teníamos el uno al otro. Sabíamos contra quién luchábamos y de dónde provenía la poderosa herencia mágica de Esteban.
   Lo que aún no podía entender, era por qué yo, que descendía de magos blancos estaba cayendo en la seducción de lo oculto y caminaba de la mano de Esteban entre la luz y la oscuridad. Crizy ya me había advertido. Debería elegir de qué lado estar, pero todavía no veía con claridad la línea que separaba el bien del mal.
AUTORA: ALEJANDRA ABRAHAM

Capítulo 30: El poder detrás del poder

Capítulo 30: El poder detrás del poder    Los magos y brujas que integraban el séquito de mi madre se arrodillaron y colocaron sus velas ...