martes, 28 de abril de 2020

Mozart


Y al tercer martes Mozart resucitó y noto que la música que movía su alma se había vuelto oscura.
La melodía de la vida había dado paso a la desolación y a la desesperanza, a un hambre voraz que tan sólo podría saciar con el cerebro de algún otro desafortunado compositor.

martes, 21 de abril de 2020

Desde el televisor

La programación de ese martes le pareció una basura.
Quientos canales y sólo veía a esa chica de cabello negro y largo saliendo de un pozo.

martes, 14 de abril de 2020

Un cuento breve

Hoy decidí escribir un cuento breve.
Pensé y pensé, pero la inspiración no llegaba.
Entonces como por arte de magia una idea acudió a mi mente y comencé a escribir:
"Hoy decidí escribir un cuento breve...

viernes, 10 de abril de 2020

La coma. ¿Dónde y cuándo se usa la coma?

  La coma. ¿Dónde y cuándo se usa la coma?
   Los escritores con frecuencia tenemos problemas utilizando correctamente la coma.
   La coma (,) se escribe inmediatamente detrás de la palabra que la precede y separada por un espacio de la que la sigue. Indica normalmente una pausa breve dentro de la oración. Sin embargo, aunque en las oraciones extensas se haga una pausa oral entre el sujeto y el predicado, no se escribe coma entre ellos.
   Veamos algunos ejemplos en donde el uso de la coma cambia el sentido de la oración:
   Tamara está nerviosa porque no lo sabe. (Los nervios de Tamara se deben a que otra persona no sabe algo).
   Tamara está nerviosa, porque no lo sabe. (Está nerviosa a partir del hecho de que ella no lo sabe).
   La habitación está "muy ordenada". (Se ironiza acerca de que esté muy ordenada la habitación).
   La habitación está muy ordenada. (Se afirma que la habitación está muy ordenada).
   Los hechiceros, que terminaron el ritual, se relajaron. (Se refiere a que todos los hechiceros terminaron el ritual y se relajaron).
   Los hechiceros que terminaron el ritual se relajaron. (Se refiere a que solo aquellos hechiceros que terminaron el ritual se relajaron).
   Esteban llama. (Se refiere a que Esteban está llamando)
   Esteban, llama. (Esteban es interpelado a que llame).
   Se utiliza la coma para hacer enumeraciones:
   Tamara compró una vela, un espejo y algunas flores.
   Leda sabía que no quería recordar, que el pasado podía destruirla y que era mejor mirar hacia delante. (El primer elemento de la enumeración va sin coma delante y antes del último colocamos una conjunción, por ejemplo, y/e, o/u o ni).
   No le gustan ni sus amigos, ni los profesores, ni la escuela.
   Llamó a Esteban, a Natasha y a Sebastián, y les contó todo lo que sabía. (Se usa coma en algunos casos antes de la y).
   Le propuso que hicieran un hechizo, y no quiso. (Aunque no es obligatorio, se suele usar coma antes de la y cuando actúa como pero).
   El viejo dictaba lecciones todas las mañanas, y los jóvenes lo escuchaban con gran interés. (Puede ir al coordinar miembros con sujetos distintos, aunque no es obligatorio usarla)
   Esteban ama a Tamara, pero no pueden estar juntos. (Puede ir coma antes de excepto, salvo, menos. Suele ir coma antes de pero, mas, aunque, empero, sino (que), conque, así que y de manera que).
   Su padre, el dueño del hotel. (Se usa coma por elisiones).
   Por pedido de su padre, se quedó en el hotel. (Se usa coma cuando se altera el orden de la oración).
   Cuando cae la noche, no sale. (Se invierte: No sale cuando cae la noche).
   Chicos, llamen a Tamara. (Se usa coma para separar vocativos del resto de la oración)
   Tenga cuidado, Sr. Rochi.
   Por suerte, pronto llegará Tamara. (Se usa coma para separar adverbios o construcciones adverbiales, por ejemplo, efectivamente, generalmente, por suerte, sinceramente, por fortuna, entre otros).
   Aun así, creo que Esteban no es malo. (Se usa coma después de aun así, a pesar de todo, en ese caso, entre otras expresiones).
   Algunos chicos tienen poderes, como Tamara y Esteban. (Se usa coma antes de como si se usa para ejemplificar).
   Tamara se esfuerza mucho, por ejemplo cuando quiere impresionarlo. (Antes de por ejemplo suele usarse coma, o bien se coloca entre comas o entre un punto y coma y una coma).
   Tiene mucho poder, es decir, todos le tienen miedo. (Es obligatoria la coma para acotar enlaces como esto es, es decir, a saber, pues bien, ahora bien, en primer lugar, no obstante, por el contrario, en cambio, etc. Siempre van entre comas salvo que los preceda un que).
   Tiene mucho poder, osea que nadie se atreve a cuestionarlo.
   Sasha, el más pequeño de los cinco, se quedó atrás. (Se usa coma para aclarar).
   Todos los chicos, incluso los más listos, estaban sorprendidos. (Se usa coma para acotar).
   Nota de la autora:       
   Espero que el capítulo sirva para esclarecer algunas dudas sobre el uso de la coma. 
   Pueden dejar pedidos y sugerencias para los próximos capítulos del libro.
   Gracias por leer, votar y comentar.
   Nos leemos pronto.
   Alejandra Abraham

martes, 7 de abril de 2020

Destino

Removió su café un martes.
Lo bebió de un sorbo y le entregó la taza a la gitana. 
No sabía que hubiese sido mejor ignorar su trágico destino

viernes, 3 de abril de 2020

Curso de escritura para escritores

Prólogo
Este libro surge como respuesta a las múltiples preguntas que se hacen los escritores, tales como: ¿cómo escribir bien?, ¿cómo utilizar correctamente la gramática y la ortografía?, entre otras. 
Se concibe a las reglas no como cadenas a la creación, sino como herramientas para resaltarla.
En los siguientes capítulos iré subiendo la respuesta a muchas preguntas que yo misma me he formulado e intentaré encontrar soluciones para resolver las dudas que ustedes me hagan llegar.
Si quieren que en algún capítulo se hable sobre algún tema, dejen sus preguntas en los comentarios.  

viernes, 27 de marzo de 2020

Capítulo 25: SOMBRA EN LA NOCHE

Una noche cuando salí del trabajo y luego de despedirme de Mélody comencé a tener un presentimiento muy extraño, como si alguien me estuviera siguiendo. Miré hacia atrás, pero no vi a nadie. Aceleré el paso asustada. No sabía qué era lo que me seguía, pero tenía que llegar a mi casa pronto. Sentía que algo iba mal y no me equivocaba.
Al doblar por la esquina de mi casa sentí que me jalaban del cabello. Intenté escapar, pero fue en vano. Un hombre del tamaño de una mole me arrojó contra la pared de una vivienda y me tomó del cuello. No podía respirar. Comenzó a increparme en sus ojos podía ver el color del odio:
—Creías que ibas a poder escaparte, perra. Así me pagas todo lo que hice por vos. No te olvides que fui yo quien te sacó de ese antro y te colocó en la cima. Por apiadarte de esas prostitutas amigas tuyas todos cayeron. Me costó encontrarte, pero sabía que no estabas muerta como dijeron esas zorras antes de que las mate —soltó una risa amarga—. Al final también te traicionaron. Me dijeron que te golpearon en la cabeza y te tiraron a una zanja. Vine a recuperar lo que es mío.
Me soltó el cuello, pero me tapó la boca para que no pueda gritar. Me levantó del suelo como si no pesara nada y comenzó a arrastrarme algunos metros. Pensé que todo estaba perdido. Imaginé que regresaría a mis peores pesadillas.
Escuché un golpe sordo y nos derrumbamos. Sentí todo el peso de aquel corpulento y repulsivo ser caer sobre mí. Me quedé sin aire unos momentos, pero logré liberarme con ayuda de Miguel que había aparecido como un ángel para salvarme.
Comencé a gritar debido al terror que sentía y a la histeria contenida. Me abracé a Miguel llorando desconsoladamente. No entendía cómo había llegado hasta allí en ese preciso momento.
—Fue muy extraño, Julia me advirtió que estabas en peligro y vine a buscarte.
No me resultaba extraño lo que había dicho. Después de todo, a mí me pareció haberla visto en su ventana en cierta ocasión. Él tenía una roca ensangrentada aún en la mano cuando lo solté.
—¿Estará muerto? —pregunté temblando.
Miguel estaba pálido como un fantasma. Se puso en cuclillas y le tomó el pulso a aquel hombre que estaba desangrándose en el suelo.
—Aún vive. Llamemos a la policía.
Llamé temblando al 911 para pedir ayuda. Al mismo tiempo, noté que varios vecinos se estaban asomando por las ventanas de sus casas. Es curioso cómo la desgracia atrae a las personas como aves de rapiña sobre una criatura a punto de morir.
Un patrullero no tardó en llegar y poco después se hizo presente una ambulancia.
—No te preocupes Leda. No te va a poder lastimar más —me dijo uno de los policías al pasar a mi lado.
Nos llevaron a declarar a la comisaría. Yo aún no había conseguido calmarme por lo que fue Miguel quien habló primero. Dijo que había ido a buscarme para darme una sorpresa a la salida del trabajo cuando vio que ese hombre estaba intentando atacarme sexualmente y lo golpeó con una roca que encontró en el pavimento. Yo no lo negué. Estaba muy confundida.
Ese evento había revelado información sobre un pasado que yo prefería negar. Quizás alguna vez, hubiese estado involucrada de alguna manera con la red, pero la vida que llevaba ahora estaba lejos de eso. Había construido un mundo ideal y no iba a permitir que los destellos de mi mundo anterior me lo arrebaten. Cada uno se construye a sí mismo a partir de decisiones que va tomando y si mis elecciones no habían resultado ser las mejores, prefería no saberlo. El peso de haber destruido vidas enteras era como una roca que no quería cargar en mi cuello. Era mejor olvidar. Comenzar de cero, como si nada hubiese sucedido.
Una llamada telefónica de la comisaría reveló que mi atacante había fallecido asfixiado en el hospital. No puedo negar que me sentí aliviada. El policía tenía razón con sus palabras. Aquel hombre ya no me molestaría. Me pregunté cómo podía ser que el oficial conociera mi nombre y lo que sucedería después, pero algunas veces es mejor ignorar las respuestas, porque la verdad es lo único que podría destruirme. Decidí que no dejaría salir los monstruos que habitan en mí. 
ALEJANDRA ABRAHAM    

Capítulo 30: El poder detrás del poder

Capítulo 30: El poder detrás del poder    Los magos y brujas que integraban el séquito de mi madre se arrodillaron y colocaron sus velas ...