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viernes, 21 de diciembre de 2018

¿Cómo tener éxito en una entrevista laboral?

¿Cómo tener éxito en una entrevista laboral?
   La entrevista laboral es una herramienta que se usa en el proceso de selección de personal. Es además, un diálogo que sostiene un propósito definido y no por la mera satisfacción de conversar. Es una conversación formal, para evaluar la idoneidad del solicitante.
   El objetivo de la entrevista laboral es determinar si el candidato puede desempeñarse en el puesto y cómo se compara respecto a los otros candidatos. Sirve para ampliar la información volcada en el Currículum Vitae.
   En primer lugar para el proceso de selección tiene que surgir en la empresa la necesidad de cubrir un puesto de trabajo. Se confecciona el perfil del candidato que se va a buscar. Se selecciona el método de reclutamiento. Luego, comienza un proceso de recepción de C.V. y selección de candidatos.
   La/s entrevista/s tienen varias etapas y puede tratarse de una sola así como de varias. Allí realizan test psicológicos o técnicos. Luego se coordina con el candidato elegido para que se haga estudios médicos y se procede a la inducción del candidato elegido.
   En ciertas ocasiones, primero se pasa por una entrevista con una consultora laboral, una segunda entrevista con el área de Recursos Humanos de la empresa y una o varias entrevistas con los superiores.
   El modelo de entrevistas puede variar de una empresa a otra y de un puesto a otro. En algunos casos las entrevistas son grupales, en otros individuales y a veces, cuentan con test psicotécnicos.
   En el caso de las entrevistas grupales, están pensadas para que creen pseudocompetencias entre los participantes. Se utiliza mucho cuando se busca personas que se desempeñen en el área de ventas.
   Hay entrevistas que se realizan en línea, vía Skype, por ejemplo para aspirar a un puesto en una empresa extranjera.
   Es importante, tomar nota de todo lo que digan por teléfono para coordinar la entrevista. Hay que conocerse a uno mismo y recordar experiencias de la escuela y de trabajos anteriores. Hay que prepararse para la entrevista y pensar qué tipos de preguntas pueden hacer, anticipando respuestas verdaderas que nos favorezcan. El muy importante, averiguar todo lo que se pueda sobre la empresa.
   Hay campos comunes en los que los entrevistadores suelen indagar:
   Campo de la experiencia: estabilidad en los puestos de trabajo, tareas realizadas, tareas que fueran de interés, deseos, críticas, virtudes y defectos, modo en el que se produjeron las desvinculaciones, etc.
   Campo educativo: nivel de instrucción alcanzado, continuidad de estudios, promedio, planes a futuro, por qué se abandonó, rol en los grupos de estudio, etc.
   Campo de intereses extralaborales: lecturas, tiempo libre, actividades adicionales, etc.
   Campo económico: salario actual, progreso económico y beneficios que la empresa brinda.
   Campo familiar: grupo familiar, a qué se dedican, con quién vive, etc.
   Preguntas frecuentes: ¿Qué conoce de la empresa?, ¿Fue despedido o renunció?, ¿Cuál fue su mayor logro profesional?, ¿Tuvo problemas con su jefe?, ¿Cuál es su mayor debilidad?, ¿Cuál es su mayor fortaleza?, ¿Qué busca en una empresa a la hora de trabajar?, ¿Si dice que está bien en donde trabaja, por qué está participando en este proceso?, ¿Cuáles son sus expectativas salariales?, ¿Cómo se ve en un futuro a mediano plazo?
   Algunas veces los entrevistadores prueban cómo la persona reacciona bajo situaciones de presión llevando a cabo una actuación para que la persona se sienta presionada a responder rápido o juzgada negativamente.
   Finalmente algunos consejos para llevar a cabo una buena entrevista laboral: Ser humilde con las virtudes y amable con los defectos, tener las respuestas en la punta de la lengua. Hay que llevar el Currículum Vitae, hay que saber el nombre y puesto de la persona que va a realizar la entrevista laboral, se debe estar preparado para cualquier tipo de preguntas, llegar a tiempo, demostrar entusiasmo equilibrado, vestirse adecuadamente (no llevar demasiado maquillaje, escote, ni polleras cortas, ir recatado), controlar postura y gestos, mirara  los ojos, identificar el valor que puede aportar a la empresa, aceptar errores pero encontrando soluciones, no ser interrumpido con el celular, no estar pendiente del tiempo ni del dinero, no mentir, no mostrar temor ansiedad o nervios, no hablar mal de otros trabajos y no comer, beber o masticar chicle.
Alejandra Abraham

viernes, 6 de julio de 2018

EL PODER OCULTO CAP 12

      CAPÍTULO 12: UNA SOMBRA EN SU MIRADA
   Mi radiante felicidad fue eclipsada por una sombra en la mirada de Esteban, quien se apartó de mí. Me tomó de los hombros mirándome fijamente y dijo:
   ―No, por la magia no se puede... Con los demás sí. Con vos no...
   Antes de que yo pudiese reaccionar, se puso de pié y después de mover su cabeza negativamente dijo:
   ―Así, no.
   Se marchó, sin decirme nada más, dejándome sola y confundida. Sentía que mi corazón se desgarraba. Era mi primera ilusión y mi primer desengaño. Todo había sucedido muy rápido. Todo en un instante. No entendía sus palabras, ¿por la magia?, ¿él me habría hecho un hechizo para que yo lo quiera? o ¿él pensaría qué yo le había hecho un hechizo?
   Cuando llegué a mi casa decidí llamarlo por teléfono. Marqué el número temblando. Esperaba escuchar su voz. Por desgracia atendió la chillona voz de su madre.
   ―Diga.
   _Hola, soy Tamara. ¿Está Teby?
   ―Sí. Sí, esperá que ya lo llamo.
   Unos segundos más tarde volvió a atender ella.
   ―No, no está... No sé cuando vuelve. Le digo que te llame.
   En ese momento, lo comprendí. Él no quería atenderme.
   Sentía un vacío enorme en el pecho. Seguramente, él no me quería.
   Después de despedirme de Susana, consideré que era él quién tendría que darme una explicación. Después de todo, él me había besado. Yo no había hecho magia y me arrepentía de haberlo llamado. Esperaría a que él me buscase. Me sentía muy incomoda. Yo lo quería y él obviamente, tenía miedo. Me pareció percibir el temor en su mirada al verlo por última vez. En ese momento no entendía por qué se había alejado y qué era lo que lo atemorizaba.
   Pensé, que lo más sensato que podría haber hecho era esperar tranquilamente a que él me llamase o viniera a buscarme, pero mi curiosidad no me lo permitía y había aprendido que podía contar con los espíritus cuando los necesitara. Pero, esta vez quería hablar con mi abuela. Ella entendería la confusión que había en mi mente y en mi corazón. Necesitaba respuestas mas claras que un simple sí o un no. Pensé en la copa, pero no sabía si yo sola podría invocarla. Recordé el poder del círculo y la capacidad de ciertos animales de atraer los espíritus.
   Tomé una copa de cristal de mi mamá, un frasco de sal, una tiza que había consagrado hacía un tiempo, velas y a Samanta.
   Corrí a mi habitación y cerré la puerta. Hice un círculo muy grande con sal. Con la tiza dibujé un hexagrama dentro de él, de esa forma podría abrir los portales cósmicos. Coloqué una vela encendida, dirigida a cada uno de los cuatro puntos cardinales. Dentro del hexagrama, dibujé con tiza todas las letras del alfabeto y los números.
   Samanta estaba completamente quieta frente a la vela que apuntaba hacia el norte. Yo me arrodillé en medio del círculo con mis dedos índices sobre la copa y comencé a recitar una oración que parecía surgir de un recuerdo, pero que jamás había escuchado antes.
   ―Ábranse las puertas cósmicas. Ábranse las puertas del cielo y de la noche. Que venga hacia mí tu espíritu abuela. Alumbro para ti, con velas tu camino, para que con su luz llegues hasta aquí. Yo te invoco.
   Dichas estas palabras, las velas comenzaron a agitarse. Acto seguido Samanta tornó su cabeza hacia la ventana. Las cortinas se elevaron. No tuve miedo y la copa comenzó a vibrar mientras Samanta observaba la vela. Pregunté:
   ―¿Quién sos?
   La copa se movió. La seguí hacia la letra "A". Luego hacia la "B".
   ―¿Abuela?
   La copa me guió al "Sí".
   ―¿Sabés que Teby me besó?
    "Sí"
   ―¿Me ama?
   Nuevamente respondió que "Sí".
   ―¿Quiere ser mi pareja?
   Sorprendentemente, mi abuela guió la copa al "No".
   ―¿Por qué?
   "P" "E" "L" "I" "G" "R" "O". La copa se movía demasiado rápido y yo apenas la tocaba. Volví a preguntar:
   ―¿Por  qué?
   Mi abuela escribió "A" "D" "I" "O" "S". Cuando terminó la frase, se apagaron todas las velas. El movimiento de la cortina cesó y mi gata maulló y saltó a la cama. Sentí en ese momento que mi abuela se había marchado y que las puertas cósmicas se habían cerrado nuevamente.
   Había muchas cosas que no entendía. Si Teby me amaba, ¿Por qué no quería estar con migo?, ¿realmente estábamos en peligro? o ¿él era el peligro para mí? Sin embargo, tampoco entendía por qué yo no tenía miedo y no sentía rencor hacia él a pesar de que me había despreciado.
   Me di cuenta, de que llevaba un largo tiempo arrodillada en la oscuridad. Desde donde estaba, observé la ventana y alcancé a ver un cielo que comenzaba a pintarse de negro violáceo.
   Me puse de pié. Encendí la luz y reparé en que mis padres podrían  llegar en cualquier momento. Me apresuré a guardar todo y a limpiar el hexagrama, el círculo y las letras que había trazado.
AUTORA: ALEJANDRA ABRAHAM

viernes, 23 de marzo de 2018

PASOS EN LA NOCHE


   Los apresurados pasos de Lucas rompían el silencio de la noche. Su rostro estaba empapado por las lágrimas y de su labio inferior brotaba un hilillo de sangre escarlata. Su cuerpo entero se encontraba adolorido y maltratado y no estaba seguro de poder encontrar algún lugar en donde refugiarse del frío. No era la primera vez que su padre lo maltrataba, aunque nunca antes había huido después de la puesta del sol.
   Con sus casi nueve años de edad, había aprendido a que era mejor salir a jugar al patio de su casa cuando sus progenitores comenzaban a beber de las botellas de vidrio que él tenía prohibido tocar. Sin embargo, aquella noche hacía demasiado frío y había optado por quedarse dentro de su casa. Ahora, lamentaba haber tomado esa decisión.
   Los recuerdos se arremolinaban en su mente y le causaban una horrible opresión en el pecho. Volvió a ver un vaso de agua resbalando entre sus dedos, escuchó los gritos y el sonido del cristal haciéndose trizas contra el suelo. Sintió el dolor agudo del primer golpe contra su coronilla al que siguieron muchos más. No estaba seguro de cómo había podido escurrirse de las manos que lo sujetaban, pero una vez que encontró el camino hacia la calle había sido fácil escaparse del monstruo que se apoderaba de su padre bajo los efectos del alcohol.
   Sus pasos lo guiaron hasta el cementerio que rodeaba a la pequeña catedral del pueblo. Aunque su familia no era religiosa, la perspectiva de dormir bajo techo esa noche resultaba tentadora. Se armó de valor y pasó corriendo entre las tumbas. Ya era bastante grande como para creer en fantasmas, pero la idea de un montón de cuerpos pudriéndose bajo la tierra lo espantaba.
   Rompió a llorar desconsoladamente al encontrar cerradas con cadenas las puertas de la casa de Dios. Las golpeó en vano durante muchísimo tiempo y finalmente se quedó dormido, hecho un ovillo en las escaleras de piedra de la iglesia. Cayó en un profundo sueño del que nunca volvería a despertar.
 Los vecinos aseguran, que por las noches frías, aún se escuchan sus lamentos.
AUTORA: ALEJANDRA ABRAHAM

Relato seleccionado para una antología de cuentos, que será publicada próximamente en Ediciones Public&Arte, TsEdi, Teleservicios Editoriales, S.L., de Madrid.

Capítulo 30: El poder detrás del poder

Capítulo 30: El poder detrás del poder    Los magos y brujas que integraban el séquito de mi madre se arrodillaron y colocaron sus velas ...